Jamiroquai, DRM, SGAE
Por Iván Vázquez, el 22 - 01 - 2007- El 27 de febrero, Jay Kay, líder de Jamiroquai, planea dar un concierto para 200 personas a bordo de un Boeing 757 a 35000 pies de altitud. Partirá de Munich. Los del libro Guinnes estarán rondando para comprobar si es el concierto dado a mayor altitud del mundo.
- Cambiando totalmente de tercio, nos vamos a la (in)seguridad informática. Resulta que VirginMedia y Fnacmusic han retirado su maldita protección DRM a 200.000 canciones. De esta forma, tantearán si el descenso de ventas es debido a que el DRM impide la copia del archivo musical a diferentes reproductores MP3, cds, … Ahora que lo pienso, esa ausencia de protección, ¿no era uno de las acusaciones contra AllOfMp3?
- Nos hacemos eco de unas declaraciones aparecidas en el blog de Escolar. El que habla es Eduardo Gómez, ex-representante de la SGAE:
“Yo estuve trabajando 14 años para la SGAE y la conozco bien; como músico también soy socio y he trabajado con muchos músicos. En fin, me conozco el percal y sí, a la SGAE la odian casi todos, los socios, los usuarios, los que pagan, sus empleados…
Es una estructura bastante tóxica y tiene un clima muy enrarecido, además de una voracidad recaudatoria exagerada, por lo que se ha ganado a pulso su horrible imagen. Creo que el problema es que existe un núcleo pequeñísimo de directores (Teddy Bautista, Ramoncín, Víctor Manuel…) que llevan varias décadas manejando grandes cantidades de dinero y que son los únicos que están contentos con la SGAE, además de los grandes vendedores. La sociedad la componen decenas de miles de socios, pero tienen derecho a voto muy pocos, con lo que es fácil tener todo controlado. Se mueve muchísimo dinero, así que la sombra de la corrupción aparece como en otros sectores; y luego está el problema (tal vez el más grave) de que sean los mismos quienes lo manejen todo desde hace tanto tiempo. Y qué decir de cuando viene (por ejemplo) Víctor Manuel a Rodiezmo y da un concierto multitudinario que no paga derechos de autor… Eso sí, si una ONG o un grupo de estudiantes quiere representar una obra de Lorca, rápidamente tendrá a la SGAE detrás. Y tampoco es raro que envíe a alguien a ‘espiar’ (o grabar) qué canciones toca la orquesta en un banquete de boda”



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