La noticia no nos pilla por sorpresa luego de las declaraciones de su director, pero siempre es buena noticia que no se queden sólo en palabras y se comiencen a tomar acciones al respecto. Está claro que el incluir DRM (Digital Rights Management) en las canciones fue un movimiento mal meditado por las discográficas, un intento desesperado por detener una corriente que escapa a su control. Es hora de corregir los errores y buscar nuevas fórmulas que satisfagan a todos, incluidos los consumidores.