John Mayall & The Bluesbreakers – Sala Heineken, Madrid – 27/07/2008

Por , el 30 - 07 - 2008

No todos los días se puede asistir a un concierto de un grande del blues; ni en todos los conciertos te encuentras nada más entrar con el artista vendiendo él solo sus discos. A cada aficionado le dedica unas palabras, rebusca en la bolsa de deporte donde lleva el material, le firma el CD y le da la mano. Esta rutina tan simple congrega a decenas de personas a su alrededor, que aunque ya tengan el autógrafo en su poder se quedan ensimismados mirando como hace la parte “sucia” de su trabajo el padre blanco del blues.

John Mayall, con más de 50 años en activo, es la gran figura central del blues británico; a su alrededor han pasado centenares de modas y estilos, pero él ha sido siempre fiel al blues, eso si, en cada momento ha sabido afrontarlo con diferentes enfoques, agregando nuevas dimensiones a su música. Como ejemplo de este afán de experimentación sin igual basta con citar que uno de sus discos más celebrados “The Turning Point” (1969) no tiene ni batería ni guitarra eléctrica.

El nombre de John Mayall es inseparable al de su banda, los Bluesbreakers, una formación con innumerables transformaciones a lo largo de su historia, tanto de personal como de instrumentación; muchos de estos cambios fueron motivados por músicos que formaron o se unieron a grupos como Cream, Fleetwood Mac, Free o The Rolling Stones.

Los actuales Bluesbreakers ya están en el escenario de la sala Heineken cuando John deja de vender discos y atraviesa el local hacia el acceso al escenario. El guitarrista Buddy Whittington canta “I Love You More Every Day” y “You’ve Got Me Licked” del disco “In The Palace Of The King” (2007), homenaje a Freddie King de la banda. El sonido que saca de su bluesera Lentz es embriagador e hipnótico.

Los restantes Bluesbreakers son Hank Van Sickle al bajo de cinco cuerdas y el batería Joe Yuele, éste último junto a John desde 1985, todo un récord. John ha comentado que a esta formación nunca le ha faltado la creatividad que él siempre ansía.

Buddy presenta a su jefe, poseedor de la Orden del Imperio Británico por su servicio a la música, y el maestro aparece con mucha marcha, dando palmas y sonriendo. A las primeras de cambio ya muestra su talento multinstrumental, tocando la armónica y los teclados a la vez.

No debe faltar mucho para que llegue a nuestras manos un nuevo trabajo de esta banda (el número 57), ya que en las siguientes canciones presentaría varias nuevas, “Just What You’re Looking For”, “Eye For An Eye” y “Numbers Down”. La voz de este maestro del blues es cálida y cercana; como dijo hace décadas Teddy Bautista, es el único blanco que canta blues como un blanco. Hasta en los silencios John no para de moverse, sea para estrechar la mano a su público o para darle a sus músicos el enésimo consejo.

Con “Help Me Through The Day”, tema compuesto por Leon Russel pero popularizado por Freddie King, Whittington vuelve a cantar y demuestra el gran guitarrista que es, superando la versión del disco. El siguiente es el clásico “Burned Bridges”, que habla sobre la infidelidad y contiene pasajes de armónica de gran intensidad. Los aplausos, bravos y ovaciones se repiten mientras la energía de Mayall no decae en ningún momento.

Una larga canción instrumental permite el lucimiento individual de todos los Bluesbreakers, siendo John el que más toca con su armónica, teclados y guitarra. El dominio que tiene de varios instrumentos es legendario, y ha hecho discos en los que ha tocado todos los instrumentos (excepto la batería), además es el creador del artwork de la mayoría de sus lanzamientos.

De su servicio militar en Corea ha sacado material para muchas canciones, como “One Life To Live”, en la que utiliza su mítica guitarra de nueve cuerdas. Precisamente fue durante su época castrense cuando pudo comprar su primera guitarra buena en Japón, la misma que más tarde convirtió en la primera de su serie de guitarras de muchas cuerdas.

Se acercaba el final del concierto, y cayeron “Have You Heard” y “Congo Square”, dedicada a la gente de Nueva Orleans y con toques de jazz en el ritmo. El grupo se retira y vuelve para un único bis de una canción, que dejó el show en lo más alto, pero también con ganas de más blues. Enseguida John vuelve a su puesto de venta de discos mientras Buddy desmonta su equipo y firma autógrafos.

Mucha gente lamenta el éxito de sus discípulos (Eric Clapton, Mick Taylor…) y no el del propio John Mayall, pero después de verle en accion, estoy seguro de que ha vivido más intensamente su carrera musical que muchas estrellas más populares. Con discrección ha podido seguir su camino, sin ataduras de casas de discos, grandes cifras de ventas o compañeros indeseables y ha completado una discografía extensísima de gran calidad, que esperemos que aumente pronto.

Crónica realizada por Pointer 

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