Dictators – Sala Heineken, Madrid – 3/10/2008
Por pointer, el 07 - 10 - 2008A veces la historia del rock deja muy poco espacio a algunas formaciones que, por calidad, merecen mucho más. Un caso paradigmático de este hecho son los punkrockers neoyorquinos The Dictators. Las razones que les colocan en tierra de nadie son diversas, por un lado son el eslabón que une la escena de Detroit de los primeros 70 (MC5, Stooges) con la incipiente escena de NY a finales de la década, con el mítico local CBGB reuniendo talento underground a rebosar. Por decirlo de otra manera, hay una línea directa entre el Funhouse de las huestes de Iggy Pop, el Go Girl Crazy del grupo de esta noche y el debut de los Ramones, compañía más que suficiente para pasar inadvertido para la mayoría.
En el primer disco de los dictadores, del año 75, ya se reunen las cualidades típicas del punk de la gran manzana, como el aprovechamiento al máximo de pocos acordes y las ganas de pasarlo bien, y además se añadía un componente hard rock muy importante. Sin embargo la profesionalidad y regularidad de los Ramones no acompañaron a Shernoff, Ross The Boss, Scott “Top Ten” Kempner y Stu Boy King. El quinto dictador es Handsome Dick Manitoba, considerado colaborador (y arma secreta) hasta el tercer disco aunque está presente en todos ellos, y principal fuente de problemas en la primera época, con separaciones temporales, altercados, desacuerdos musicales y un total de 4 discos (uno en directo) que pese a todo han envejecido como el mejor de los vinos.
Abren la noche los rockeros White Cabaret. Este es el segundo concierto en la historia de esta banda, que nace de las cenizas de Vice & Vanity con el único cambio del cantante. Se sobrepusieron al poco público y al pésimo sonido (probablemente provocado por la sala vacía) con actitud y buenas canciones como Not VIP o Beautiful Murderer. Al finalizar su tiempo el panorama era muy diferente, con mejor sonido y mucho público cantando los coros de las versiones Cut Across Shorty (Eddie Cochran) y All Kindsa Girls (Real Kids).
Al terminar los teloneros la sala registra un lleno absoluto en la parte que sirve para conciertos, aunque la configuración de la misma, con parte trasera sin visibilidad hacia el escenario, hace complicado aventurarse con datos precisos. El ambiente punk-rock se vive en forma de crestas para unos y chupas de cuero (negras, claro) para otros, ambientazo y gran expectación en todo caso.
Los Dictators no poseen un extenso repertorio, como otros grupos de su quinta, pero sus cuatro plásticos, (cinco, si incluimos el de su “secuela” Manitoba’s Wild Kingdom) tienen una calidad inmensa. Abren precisamente con New York, New York de éstos últimos, aunque indican que Madrid sería, sin duda, su segunda casa.
A continuación más clásicos sin interrupciones, todos con el sello punkrockero dictatorial. Los estribillos de Baby Let’s Twist o Pussy And Money son coreados masivamente y los ooos del público durante Avenue A demuestran la grandeza que puede tener lo más espontáneo.
El dúo de hachas consigue un resultado mucho mejor que la suma de sus partes, sonando realmente poderosos. Este hecho es facilitado por composiciones como The Next Big Thing o Master Race Rock que deberían impartirse en primero de riffología, junto con Smoke On The Water. Who Will Save Rock And Roll, pese a su simplicidad, es toda una tesis sobre el estado de la música (que sigue vigente), conformando, letra y música, una de los mejores temas punk rock de todos los tiempos.
En la sección rítmica tenemos el único cambio respecto a la formación original, el batería J.P. Thunderbolt, tan contundente en los parches como su propio apodo indica. Al bajo está uno de los personajes más importantes de la escena. Andy Shernoff es el productor y compositor responsable de incontables páginas en la historia del punk y también se le puede confundir con el prototípico guiri enamorado de España, sobretodo de los vinos. Andy cantó parte de Weekend y, justo después del surfero duelo de guitarras, Loyola.
Si hay que poner algún pero a la noche serían los momentos de bajón físico de la parte intermedia, y es que los años pasan para todos. Estos instantes fueron excusa para algún reproche a Ross con más humor que otra cosa (¡Heavy, que eres un heavy!). Al final hubo tiempo para cantar Stay With Me, un poco de pogo en Two Tub Man y la extensa I Am Right y el broche final con California Sun de los Rivieras.
En definitiva, una gran noche donde nos fueron presentados los postulados del punk rock en toda su crudeza y esplendor. El grupo tampoco se quedó insatisfecho, y es que cuando Manitoba hace tantas fotos al público es que ha disfrutado como el que más.
Crónica realizada por: Pointer












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2 Comments
ps que chimba de grupo ojala llegaran na colombia