Ilegales – El Sol, Madrid – 17/01/2009

Por , el 26 - 01 - 2009

“Aunque se nos situó en la explosión de primeros de los 80 de la movida madrileña, nunca tuvimos nada que ver con ellos y siempre sentimos un desprecio absoluto por gente como esa que tiene dificultades para cambiar de un acorde de do mayor a sol. Siempre nos parecieron raquíticos.” Las declaraciones de Jorge Martínez siempre son afiladas y certeras. Estas palabras, sacadas de su DVD “El día que cumplimos 20 años”, ayudan a comprender una época en la que los grupos de rock guitarrero eran eclipsados comercialmente por los Alaskos, que diría Sabina.

 

Pero ha transcurrido muchísimo tiempo desde entonces, y la mítica sala El Sol de Madrid cumple 30 años invitando (entre otros muchos) a unos asturianos que han marcada a toda una generación de hispanohablantes. Los Ilegales, junto a lo más granado de esa supuesta segunda división de la movida (Sex Museum, Los Enemigos, Rosendo…), han aprobado el examen del paso del tiempo con letras inteligentes y producciones (Con alguna excepción) atemporales, alejadas de la moda imperante en cada momento.

Una vez empezado el ruido, sorprende alguna canción de su disco “Si la muerte me mira de frente me pongo de lao”, que no es de los clásicos. Sabiendo el culto que hay por esta banda en Latinoamérica, lo que no sorprende es que es un aficionado del otro lado del charco el único que se sabe al dedillo todas y cada una de las letras. El público suplica canciones desde el primer momento, “Destruye luego, no sea que lo rompáis todo” y hace acopio de bebidas para ganar en honestidad cuando toque cantar Caramelos podridos (¡Soy un borracho!).

La música de este trío siempre se ha basado en parámetros sencillos y en la inmensa habilidad y creatividad de Jorge con la guitarra. Las letras son otro punto fuerte, y después de una conversación con una amiga judía suya, el cantante decidió rescatar una muy criticada, ¡Heil Hitler!, y se la dedica con ironía. El nivel de sarcasmo no baja: “Os juro por el bigote de Isabel Pantoja que odio los pasodobles”.

 

Todos los clásicos suenan, y por nombrar algunas destacamos los temazos Hombre solitario o Quiero ser millonario. El respetable no tiene preferencias y corea todos los estribillos sin excepción. Algunas canciones lentas sirvieron para descansar las piernas, como Libérate, y algún problema sexual sirve para volver al baile desenfrenado, con los monitores del escenario uniéndose al pogo.

Los recuerdos del público para otro gran guitarrista rockero son explícitos, con peticiones de “Flojos de pantalón” y anticipando la presentación de cada miembro gritando “el Rafa al bajo” o “el Gustavo a los teclaos“. También se pasó por El Sol Manolo Benítez, Enemigo de pro y ahora con Los Freedom y como dato curioso, Willy Vijande, primer bajista de Ilegales, estuvo a los mandos de la mesa de sonido, como casi siempre en esta sala.

 

Aquello ya se estaba terminando y el grupo nos regala una versión de Elvis, Trouble, con una letra que podría haber firmado el mismo Martínez. Los últimos compases fueron tiempos salvajes, destruyendo sin parar y con comportamientos propios de la dextro-anfetamina. Dos horas sin parar de buen rock, buen volumen y sin aditivos. Todo eso, y aún peor.

Crónica realizada por: Pointer

 

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    4 Comments

  • Anonymous says:

    Willy Vijande no fue el primer bajista. Las peticiones de Rosendo sólo las debiste oir tú, pero bueno. Por cierto, también estaba por allí Julián de Siniestro que se acercó a saludar a Jorge al acabar el show, cuando éste salió a tomarse unas copas con los fans, como hace siempre.

  • ilegal says:

    Willy Vijande no fue el primer bajista. Las peticiones de Rosendo sólo las debiste oir tú, pero bueno. Por cierto, también estaba por allí Julián de Siniestro que se acercó a saludar a Jorge al acabar el show, cuando éste salió a tomarse unas copas con los fans, como hace siempre.

  • pointer says:

    Estás en lo cierto, pero siendo muy riguroso. Iñigo, el primer bajista, apenas grabó el primer disco y le echaron, por eso considero a Willy el primero. El propio Jorge cuenta la historia en las notas de los primeros discos. (Y ya siendo totalmente rigurosos, Jorge no dice que le echaran, pero lo insinúa).

  • pointer says:

    Las alusiones a Rosendo las hizo un grupo de personas de la parte izquierda de la sala (justo delante del bajista), y nos hicieron sonreir a muchos. No se oyó en toda la sala, pero si define muy bien el tipo de público que asistió al concierto.

Dinos los qué opinas sobre todo esto!!

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