Ali. La película. Nada más comenzar, una medley de Sam Cooke te sitúa directamente en el inicio de los 60 y ya no puedes dejar la butaca hasta el final. Este es mi “momento” Sam Cooke, y como dijo en la sala El Sol el cantante de The Right Ons, sus canciones son un regalo que siempre ha estado entre nosotros, y no somos pocos los que tenemos recuerdos asociados a la voz de este genio.



Para los que ya se han encontrado con él y para los neófitos se ha creado The Chain Gang, una denominación tras la que se ocultan miembros de The Bellrays, Diamond Dogs, The Right Ons y Glen Anthony Henry, reunidos en esta ocasión única para rendirle un sincero homenaje.



Con tanto vocalista estrella había que repartirse los temas. A Sulo de Diamond Dogs le tocaron los más moviditos, como la primera de la noche, It’s got the whole world shakin’, que interpretó con su estilo crudo y directo. Glen empezó frío con Twistin’ the night away, pero rápidamente se sobrepuso retorciéndose en cuerpo y alma para suplicar ayuda a Cupido.



Con tanta gente sobre el escenario el movimiento era incesante, la alternancia de la voz principal dejaba al resto ocupándose de coros, coreografías improvisadas y bromas privadas. La banda estuvo soberbia, con los vientos de Magic Gunnarsson al saxo y un trombonista, los teclados de Honk, que sigue tocando tan cómodo como si estuviera en el sofá de su casa y Mr. Vennum y The Right Ons, que se ocuparon del resto. El cantante de éstos últimos tuvo menos oportunidades, pero sin duda estuvo a la altura.



Glen ya estaba demostrando que lo suyo era todo expresión y sentimiento. Se quitó la chaqueta, la colgó en el pie de micro y lo bordó durante You send me, con dedicación exclusiva (piropos incluídos) hacia una azorada señorita de las primeras filas.



Lisa Kekaula se presenta con muchos centímetros de aguja por debajo, otros tantos de afro por arriba y un chorro de voz que llega hasta la última fila de cualquier local. Ella logró el momento de mayor comunión con el público al grito de Shake, con el que sus compañeros también disfrutaron a lo grande.



Las reuniones de músicos, los llamados “supergrupos”, suelen dar tantas alegrías como decepciones, y es que el talento acumulado no siempre da buen resultado. En El Sol hubo mucho talento, pero también improvisación (no creo que ensayaran mucho) y espontaneidad, y fueron éstas las verdaderas claves del éxito, las causas de una buena ración de instantes mágicos.



 

Crónica realizada por: Pointer