Elle Belga + El Hijo – Círculo de Bellas Artes de Madrid – 22/03/2009

Por , el 25 - 03 - 2009
 
 

 

Escapando de un invierno. Programa doble el del pasado 22 de marzo en la acogedora “Sala de columnas” del Círculo de Bellas Artes de Madrid. El Hijo (Abel Hernández y Raül Fernández), primeros en salir a escena, hilvanarían las sílabas de sus trabajos anteriores; sobre todo el rodado y celebrado “Las otras vidas” (Acuarela, 2007), más la presentación de algún tema nuevo en este repertorio. Elle Belga (Josele García y Fany Álvarez), sin embargo, entregarían con expectación la novedad de su “1971” (Acuarela,2009), recién publicado.

 

Abel Hernández, acompañado al piano por un sólido Raül Fernández, saltó al escenario casi a tientas, como quien no quiere hacer ruido. Marcando en el ambiente sus primeras estrofas, se adivinan pronto sus intenciones. Empezó cantando sobre recuerdos (esas “fiestas de mañana“,…) para después atacar sus textos más reconocibles en “Vals de los besos” (“Y entonces llega sin avisar, y te dice que su amor está escondido”).

 

Abrigando sus letras con el tiempo como intérprete (“Ya no sé si estoy aquí o en el más allá, dice una de sus nuevas canciones), sus pensamientos parecen extraídos de un cómic inundado de personajes que son protagonistas de un pasado incierto. Hoteles, bosques, fantasmas y hombres de larga barba disfrazados de reptil,…enumeraba con una voz que sonaba impecable.

 

Posadas, noche, nieve; ruinas de algún planeta, marcas del tiempo, caballos; sigue nevando. El Hijo camina en sus versos, “brujuleando” entre el misterio -somos dos enmascarados, canta en “Conmigo a tu vera“-, para después pisar con fuerza en su territorio. Así lo hace en “En medio del llano“, proclamando que “he encontrado una táctica capaz de defender este lugar”.

 

Junto a él, el piano era el acompañamiento perfecto para estas sentencias; serpenteando unas notas que acompañan a esa trama que habla mucho de besos, océanos y también derrotas, (“Soy la palmera que cae,…).

 

El Hijo presentó sus canciones hablándonos de las fiestas de mañana para finalizar diciendo que éstas ya no son las de ayer (“Saturnalia”), en una colección de canciones que suenan homogéneas, en un conjunto sólido, donde la guitarra, el piano y las voces suenan en momentos adecuados; sin resaltar, sin querer dar prioridad a ningún elemento en concreto, sonando compactas y resolviendo la historia que van contando.

 

En definitiva, el grupo nos sumergió en sus aventuras medievales, quedando a la espera impaciente de sus próximas ilustraciones. A los pocos minutos saltan al escenario Elle Belga.

 

Josele domina el escenario, se mantiene firme, mirando siempre de reojo los movimientos de Fany. Ella, sentada, sin levantarse en todo el concierto, queda atenta a la primera llamada:golpear las puertas de Low. Y lo hacen desde su primeros acordes, con esas bases pregrabadas que dan un toque cinematográfico y diferente a lo escuchado en estudio. Pero no nos engañemos, porque estos arreglos sólo les ayudan a adornar unas canciones que de por sí ya tienen una fuerza que les sobra. El autoarpa de Fran Gayo, la viola de Sara Muñiz y la trompeta de Agustín Lara en el disco, se esconden aquí bajo un colchón electrónico, dando una teatralidad misteriosa, oscura y mucho más envolvente.

 

Entre los nombrados Low y David Lynch, Fany demuestra que su voz, en directo, suena aún mejor que en disco. Josele la acompaña a ratos con su voz rasgada, que da fiereza a lo aprendido años atrás. En estas, Fany nos había noqueado diciendo eso de “no sé si el corazón ha de llorar,…”. Los arreglos electrónicos enlazan algunas canciones. Tras ésta, “La nana de la mora” hacía plantearse las cosas claras ante la duda en presentar un disco nuevo en directo y verlos por primera vez: ¿presentará este grupo su disco sin variantes significativas o serán capaces de arriesgar su propuesta?. Nos quedamos con la segunda opción. Y ahí quedo constancia con su contundente single “Todas las cosas“; llamada de atención hacia un Ry Cooder paseándose por los senderos del pop, enraizado en la cultura popular.

 

Josele había pensado, antes del concierto, que la luz era parte primordial de la presentación de las canciones en público. A veces, ésta era demasiado intensa. Pero la voz de Fany hacía que te ahogaras de nuevo en el universo que habían inventado: el de dar al folk un toque de música popular, como si nuestras madres tararearan estas canciones desde la cocina (“1,2,3…escóndete, no vaya a ser que se fije en ti”).

 

Y despiden la noche con una maravillosa versión de Ricky Nelson y Dean Martin, “Río Bravo“, de 1959; por si a alguno le quedaba la duda de pensar que con presentar el disco nos quedábamos contentos.

 

Elle Belga consiguen así lo que pocos grupos pueden hacer con un disco de debut. El crear un universo propio, dando categoría a la melodías, elaborándolas con mimo y saberlas transmitir con mesura en directo. El encanto de sus canciones se puede apreciar en su álbum. Su poderío frente a su público. Elijan.

 

De esta manera disfrutamos de una noche donde las canciones de ambos grupos sirvieron como excusa para poder despedir un invierno; este invierno o cualquier otro.

 

Crónica realizada por: Ángel Del Olmo
Foto: Lucía Fernández Garzón

 

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