Poker Nights – 7 contrincantes, una bebida y un objetivo
El domingo 21 de marzo será una fecha memorable a partir de este año.
Siete amigos se citaron para echar una partida de poker texas hold’em en Madrid.
Parece un día de relax cualquiera, pero no era una partida cualquiera.
Four Roses, el bourbon de Kentucky, promovió la vuelta al auténtico espíritu del póker, el del siglo XIX, cuando los hombres americanos bebían bourbon y apostaban sus pertenencias. Con motivo de la campaña “Poker Nights” del bourbon, los siete amigos quedaron para, en vez de desplumarse unos a otros como habitualmente (aunque algunos despluman más habitualmente, como en todos los grupos de amigos), el objetivo es conseguir una botella exclusiva, de 8 años, del patrocinador. En todo momento, un croupier estuvo dirigiendo la partida, organizando las copas y creando ambiente entre los asistentes, contando anécdotas interesantes de póker y de bourbon entre mano y mano, entre copa y copa.
Tras la preparación de unas copas generosas para un domingo por la tarde, la partida de 2 horas da comienzo, con tensión y nervios en los amigos. Parece que sea la primera vez que juegan al póker. Las primeras rondas, con apuestas bajitas, son de tanteo. Algunos no pueden ocultar sus buenas jugadas y se ven los primeros bailes de San Vito en las manos de los jugadores.
El dinero se va moviendo de manos, y los jugadores empiezan a echar sus primeros “all-in”, señal de que las cosas no pintan bien. En la foto vemos el momento en que un jugador se apuesta todo lo que le queda con una parejita de damas. No sobrevivió al intento.
A partir de este momento, y con la segunda copa en la mano, comienzan las apuestas serias y los jugadores tienen que mostrar su habilidad para esconder sus emociones. Cada jugador practica su cara de póker, y coloca sus bienes para relajarse.
Alguno se lanza a la piscina buscando una escalera de color, pero parece que la noche tiene un claro favorito. Su concentración y su frialdad han permitido a Guillermo ser el campeón de nuestra primera Poker Night, llevándose a casa el tan preciado obsequio. Esperemos que sea caritativo y nos dé a probar su premio.
Una vez terminada la partida, el croupier se despide dejando el maletín de póker con cartas y fichas. Con el gusanillo en el cuerpo, comienza la segunda partida, extraoficial, con bourbon, apuestas, emociones, faroles, tríos y algún que otro color. Un vez comienza la fiesta del poker, es muy difícil detener el espíritu.








