Erykah Badu. Veranos de la Villa, Madrid. 17/07/2010

Por , el 18 - 07 - 2010

Con un ojo puesto en el neo soul

Toda la distancia que puede separar a una diva de su público, entre el cielo que es donde imaginan sus seguidores que aterriza y la tierra, donde quedan abiertos los brazos hacia su estrella, se convirtieron en milímetros cuando Erykah Badu entró en el escenario para saludar a su público madrileño. Eso sí, sin ninguna prisa, que para eso llevábamos tres cuartos de hora esperando a que sonaran sus canciones, cuyo aperitivo había abierto uno de los componentes del grupo media hora antes (DJ Burton Smith), mezclando bossa, funk, rap y lo que se le iba ocurriendo y haciendo olvidar la espera con temas que pisaban sobre seguro; el Michael Jackson de “Don’t stop ´til you get enough”, “Kiss” de Prince y hasta el ochenteno “Sweet dreams (are made of this)” de Eurythmics. Muy bien sus remezclas y verdaderamente entretenido.

Se echaban en falta sendas pantallas a los lados del escenario pero en año de recortes, hasta era terriblemente complicada la combinación de medios de transporte para llegar al recinto, cuando el año pasado las facilidades eran mejores. Ya se sabe, vivimos en un país donde más que correr, cojeamos y sin sacar las manos de los bolsillos, que un buen dinero les costó el concierto de la señora de Dallas (sin llenar el aforo) a los que se acercaron a verla.

Erykah Badu es una acumuladora de registros, ritmos del pasado y sonidos del futuro que la han hecho afianzarse en varios países (aquí no es tan conocida) como una reina absoluta del neo-soul más obstinado. Jazz, soul, hip hop y la herencia que también desde el blues viene salpicada por el Rythm and blues y que son reciclados sin ningún pudor, con la honestidad firme que se arranca de sus álbumes.

El rostro del neo soul
También actriz, arropada por el sello Motown y habiendo ganado varios premios Grammy, puede sentir que conmueve con sus canciones sin ningún reparo (ya sean de discos pasados o por la excusa de presentar su recién publicado “New Amerikah Part two: (The return of the Ankh”), cuando a modo de “jam session”, frenando un scratch de DJ Burton Smith, abrió el espectáculo con la canción “20 feet all”, de su último esfuerzo creativo.

Erica Abi Wright (su verdadero nombre) es el reverso de lo que puede ser, por ejemplo, la abrasiva Sharon Jones, además de que esta última se acerca mucho más al reggae. Y más sosegada en sus principios musicales, el hip hop, jazz y sobre todo el soul que practica Erikah Badu se congela y cambia de ritmo, haciendo de sus sonidos algo enormemente contemporáneo e identificativo para todos sus fans.

Es una cantante que domina perfectamente el escenario. Llegando a estar hasta once músicos con ella, perfectamente compenetrados,(en varios momentos cuatro coristas), se comportó como una auténtica dama (a veces un poco fría) cantando esas canciones que resultaban igual de emotivas en todo el repertorio. Y esa hondura se pudo sentir, desde “Out of mind”, la sinuosa extrañeza de “Appletree” o la mística crudeza de “Love of my life”, cuando ya no quedaba ningún Judas entre el público que sintiera venganza por la palpable homogeneidad de todas y cada una de las canciones que volaban entre el público.
A Erikah Badu no le queda nada para quedarse pegada al trono de las mejores artistas de soul de su generación. La corona, si no la tenía ya, la comparte con otras cantantes que igual de perseverantes, nos han traído décadas de sonidos que se encuentran entre los mejores conocidos de la historia de la música. Lo sabe, se lo cree y lo transmite en las mismas proporciones: una diva.


Texto: Ángel Del Olmo

 

Artículos relacionados

Si te gustó este artículo y te gustaría recibir todas nuestras actualizaciones en tu correo, puedes suscribirte. Mucha gente ya lo ha hecho!
Escribe tu email para recibir gratis las mejores noticias del mundo de la música a diario!

Dinos los qué opinas sobre todo esto!!

Trackbacks

Si te ha gustado este artículo, quizás quieras enlazarlo desde tu blog. Aquí tienes el enlace.